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Los anticonceptivos son esenciales en la lucha por la igualdad racial y de género   

Washington — Hoy, la Corte Suprema de los Estados Unidos confirmó de manera momentánea dos reglas de la administración Trump que permiten que los empleadores y las universidades impongan sus creencias religiosas o morales para negar el acceso a la cobertura de anticonceptivos a sus empleados o estudiantes. Tanto jefes como universidades podrán decidir — de acuerdo a sus propias creencias — si su plan de seguro médico cubrirá anticonceptivos.

Declaraciones de Alexis McGill Johnson, presidenta y CEO de Planned Parenthood Action Fund: 

"El fallo de hoy es espantoso: las personas confían en los métodos anticonceptivos para hacerse cargo de su salud, su estilo de vida y su capacidad para determinar su propio futuro. 

La doble crisis existente: de salud pública proveniente del COVID-19 y el racismo y la violencia sistémicos, están llevando a las personas, nuestro sistema de salud, y nuestra economía más allá de sus límites. Aún así, hoy la Corte Suprema ha permitido que la administración Trump haga que la atención médica esencial sea aún más difícil de acceder. Restricciones como ésta, afectan a personas negras, latinas, y con bajos recursos para quienes la atención médica básica siempre ha estado fuera de su alcance, debido a una constante falta de inversión histórica que existe en su acceso a la salud. Esta decisión sólo hará más difícil la vida de las personas que mantienen nuestra economía a flote durante esta pandemia, y que están luchando en las calles por el derecho a controlar sus cuerpos y sus vidas. 

“Esta batalla todavía no ha terminado. Vamos a hacer todo lo posible para asegurarnos que las personas que necesiten métodos anticonceptivos y cualquier otro tipo de cuidado de salud sexual y reproductiva tengan acceso a ella. No nos detendremos hasta que todas las personas gocen de esta realidad; sin importar para quién trabajen, cuál sea su centro de educación, cuánto dinero hagan, o cuál sea su color de piel. Tú tienes el derecho de tomar tus propias decisiones sobre tu cuerpo, el cuidado de tu salud y tu futuro. Nunca nos tendremos en nuestra lucha.” 

Una gran mayoría de las personas en Estados Unidos cree que las mujeres deben tener cobertura para anticonceptivos, sin importar las objeciones morales de sus empleadores. Esta decisión se opone directamente a lo que quieren las personas en este país. Otorgar a los empleadores y a las universidades el derecho de eliminar cobertura que es médicamente esencial y urgente, como los anticonceptivos, complicará las necesidades de atención médica. También se sumará a las dificultades económicas que muchos ya están enfrentando durante la pandemia de COVID-19. El acceso a los anticonceptivos ha tenido un impacto directo en las mejoras salariales de las mujeres en relación con los hombres desde la década de 1960

Las barreras para el acceso a los anticonceptivos ponen en peligro la salud, los derechos y la estabilidad económica de las personas más afectadas por esta confluencia de la salud pública y las crisis de desempleo: las mujeres, y de manera más específica las mujeres de color, que tienen más probabilidades de ser trabajadoras esenciales. Desafortunadamente, para las personas negras y latinas, cuyos cuerpos han sido controlados por cientos de años, este tipo de tácticas deshumanizantes no son nuevas. La capacidad de controlar el tener hijos y/o cuándo tenerlos es crucial para la seguridad, mejora y recuperación financiera de las mujeres; en especial durante los tiempos de crisis económica.

Estas barreras para acceder a los anticonceptivos son sólo la última jugarreta de la administración Trump en su afán por imponer políticas que atacan la salud reproductiva. Otras incluyen programas de abstinencia antes del matrimonio, mordazas a los proveedores, el forzar a Planned Parenthood a salirse del único programa nacional enfocado en anticonceptivos y salud reproductiva asequible (Title X), y apoyar litigios que atacan la ACA; incluso durante estas crisis de salud pública. Otra regulación impuesta por esta administración permite a los trabajadores de la salud a negarse a proporcionar servicios de salud que personalmente consideran objetables, como la atención a personas transgénero, el aborto, la esterilización y el tratamiento del SIDA. Esa regla está bloqueada en la corte, por ahora.

Hoy queda claro que todo acceso a la salud sexual y reproductiva está en riesgo. La batalla que tenemos por delante, va por cada persona que necesita cuidado médico para construir el futuro que merece. Planned Parenthood Action Fund está junto a más de 90 organizaciones de salud reproductiva, justicia y derechos que trabajan para garantizar que se eliminen las barreras discriminatorias que afectan el cuidado de la salud. La investigación e innovación, la mejora de las salud sexual y reproductiva, los derechos y la justicia, y el cuidado de la salud sexual y reproductiva sean accesibles para todos. Aquí no estamos luchando para mantener el status quo:  ahora más que nunca necesitamos expandir el acceso al cuidado de la salud reproductiva para que todas las personas, sin importar cuál sea su etnicidad o su ingreso, sin importar dónde vivan, dónde trabajen o a qué escuela atiendan, tengan la capacidad de tomar sus propias decisiones sobre su cuerpos y su futuro. Nunca dejaremos de luchar.

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Planned Parenthood Action Fund es una organización independiente, no partidista y sin fines de lucro formada como brazo político de Planned Parenthood Federation of America. El Fondo de Acción (Action Fund en inglés) se dedica a la educación, abogacía y actividades electorales, incluyendo grupos de bases, defensa legislativa y educación de votantes.

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